La identidad es, algo así, como una marca personal salida de una coctelera en la que se han mezclado nuestros genes heredados, educación recibida, prejuicios adquiridos, valores transmitidos, necesidades emocionales y quizá algo de pensamiento reflexivo. 
Somos el producto de nuestro contexto.
(Por cierto, el cuadro está en venta)


Relatos



¡Holaaa! ¿Cómo estás? ¡Yo tengo una sorpresaaa! 😊 Hoy comienza otra de mis aventuras... 

Como seguramente sepas, una de mis grandes aficiones es escribir. Con la idea de continuar haciéndolo, he decidido embarcarme en un proyecto literario junto a otros siete autores y autoras y la editorial Diversidad Literaria 📚 ¡Vamos a publicar un libro de relatos de terror, titulado Víctimas de Halloween!  

¡Verdad que es maravillosoo! 🥳 ¿Te unes a ayudarme a cumplir otro de mis sueños? Puedes hacerlo a través del siguiente enlace e informarte más sobre el proyecto, ¡estoy deseando que formes parte de ello!

👇🏽👇🏽👇🏽👇🏽

RELATO EN EL LIBRO "VÍCTMAS DE HALLOWEEN"

 


Una vez fui a una boda al pueblo donde la marisma baña sus contornos antes de ver el mar.

En la boda había tomates, guindillas, nueces, coliflores, ajos, cilantro, pimientos y lechuga. 

"Qué extraña mezcla" pensé yo, pero lo que no sabía es que era de un cocinero y su reciente esposa.

¡Vivan los novios!


Caminando por Castilla me encontré con cuatro pequeñas niñas. Tres de ellas de blanco, una de rosa con un jarrón en los brazos. 

-¿Dónde vais pequeñas?- Pregunté.

- A una boda- Respondieron.

-¿Y qué lleváis en el jarrón?

-Nuestra mejor ilusión. 

Las dejé atrás y seguí caminando pensativo. ¿Será posible que la ilusión de esas cuatro niñas quepa al completo en el jarrón? 

No es posible, me dije, pues su ilusión era grande según mostraban sus ojos. Entonces ¿Qué era lo que llevaban en el jarrón? Sólo la imagen de su recuerdo.

 

 Tfn. +34 685 73 37 62

 

Un logotipo de base acuosa y tinta negra.

Un retiro en uno de los pueblos con más encanto de la margen izquierda.

Un punto de descanso en el Camino de Santiago, cómo no.

Una playa y un monte, un acantilado y una marisma. 

¿Te apuntas?